El Descontrol de los Influencers

El Descontrol de los Influencers

En los últimos días, los medios de comunicación de todo el mundo han dado cuenta de noticias nada agradables que tienen que ver con influencers.

Uno de los casos es el de Germán Loera, un youtuber condenado a 50 años de prisión por liderar una banda de secuestradores que retuvo ilegalmente a una mujer y por quien pedía un rescate millonario en bitcoins.

Los hechos sucedieron en la ciudad mexicana de Chihuahua.

Un caso más sonado fue el de la rusa Katerina Didenko, una influencer con más de 1 millón de seguidores, quien tuvo la desafortunada ocurrencia de hacer una fiesta en una piscina a la que agregó hielo seco, creando una reacción química que terminó por asfixiar a tres personas, entre ellas su propio esposo.

En Brasil, Shay, una influencer enfocada en el mundo gamer, fue acusada por estafar a cientos de personas a través de sus plataformas digitales, causando un daño que la podría llevar a enfrentar una condena de 116 años de prisión, según han reportado algunos medios.

Ante este contexto, es justo decir que no se trata de una constante, sino de casos aislados que pudieron suceder en cualquier otro ámbito. Pero también habría que remarcar ciertos aprendizajes ante sucesos que, debido a la rapidez y masificación de las redes sociales, se vuelven cada vez más evidentes.

Las redes sociales muestran el lado que las personas quieren que veamos. Esto parece una obviedad porque incluso nosotros mismos así nos presentamos en nuestras cuentas personales de Facebook o de Instagram. Se trata de un mundo idílico para la gran mayoría, en la que muchos dejan muestra de su cara positiva sin dejar ni un solo registro de quiénes pueden ser en realidad.

Esto nos lleva a un problema para quienes tomamos decisiones en el terreno del marketing digital: ¿las audiencias de los influencers justifican en todo momento integrarlos o no a una campaña publicitaria? ¿Cómo saber que nuestra marca está en buenas manos, no solo en el terreno digital, sino también en el mundo físico?

Muchas veces no se trata ni siquiera de una decisión ética, sino de simple congruencia de los mensajes que una marca quiere dejar en su público y de las personas que serán los embajadores de esos mensajes.

Con la popularización de las redes sociales, cada vez será más común encontrar perfiles de miles, quizá millones de seguidores, sobre todo en países grandes como el nuestro.

Es por ello que hace falta una depuración tanto en las audiencias como en el factor influencer per se, filtros nuevos y más innovadores. Hoy se habla mucho de falsos influencers, pero también tenemos que preguntarnos dónde empatamos con los valores, información y forma de presentar un producto.

Se dice que el marketing efectivo siempre parte desde una verdad: y el marketing de influencers tuvo un gran éxito porque empezó así, con consumidores reales masificando un sentimiento sincero por productos con un valor tangible. ¿Qué pasa cuando el sentimiento ya no es real, o el producto? ¿O hasta la misma personalidad que lo presenta?

Si no lo has hecho, suscríbete a nuestro boletín aquí.