¿Cómo ponerte a trabajar en lo que no quieres hacer?

Conoces bien esa actividad que simplemente evitas a toda costa.


Todos hemos estado en una situación similar: después de terminar todos tus pendientes, miras al fondo de la lista y ahí sigue estando esa misma actividad que continúas postergando. Esa que parece reírse de ti cada vez que piensas en lo que tienes pendiente, la que te causa una sensación en el estómago cada vez que piensas “Hoy si la voy a hacer”.

Tal vez te parece demasiado aburrida o se trate de una confrontación desagradable. Incluso puede ser que pienses que no tienes la habilidad para hacerla. Sea cual sea el motivo, hay que conquistar esos sentimientos y finalmente tachar esa actividad de tu lista ¿cómo lograrlo?

 

1. Hazla en otra parte

¿Te suena tedioso tener que transferir los contactos de tu sistema anterior al nuevo software o revisar el largo informe de 200 páginas? Tal vez  te convencería más hacer un cambio de ambiente y realizarlo en tu cafetería favorita o sentado a la intemperie en la banca de un parque ¿Qué tal si estuvieras tendido en tu sofá en pijama?

 

2. Sobórnate

Si funciona en niños pequeños, pruébalo también en ti, no pierdes nada al hacerlo. Una tarea desagradable puede ser soportable si tienes algo que esperar a cambio. Entonces, puedes fijarte que darás por terminado tu día en la oficina una vez que termines lo que estás haciendo, llamarás a un amigo para ir a cenar  y irás de compras tan pronto cuando hayas terminado esa tarea tan “temida”.

 

3. Hazlo por partes

Si es el miedo al fracaso lo que te detiene, tendrás que tragarte tu miedo y poner manos a la obra. Comienza con los pasos más sencillos de la tarea para que vayas agarrando confianza. Incluso si estás tratando de escribir un artículo, solo escribir algunos puntos clave puede ser un buen comienzo.

 

4. Agarra un cronómetro

Esta se conoce como la técnica favorita de Kevin Systrom, el fundador de Instagram. Si no quieres hacer algo, haz un trato contigo mismo de por lo menos hacer algo cada media hora. Después de que pase el tiempo, habrás hecho un avance significativo.

Es mucho más fácil enfrentar tus tareas más odiadas si sabes que saldrás de ellas después de unos cuantos minutos y ese impulso a menudo te llevará hasta el final una vez que comiences.

 

5. Documenta tu proceso

¿Tu tarea odiada es algo que vas a tener que repetir en futuras ocasiones? Ahórrate “torturas” futuras tomando notas cuidadosas sobre el proceso que llevaste a cabo. Lo anterior facilitará las cosas después y mantendrá tu mente ocupada mientras lo completas ahora.

 

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